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PSJM es un equipo de creación, teoría y gestión formado por Cynthia Viera (Las Palmas G.C., 1973) y Pablo San José (Mieres, 1969).

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Penetración capitalista en la Amazonia de 1988 a 2016

Esta obra pertenece a la serie «geometría social», cuyas composiciones geométricas se basan en datos estadísticos. El mural representa la evolución de la deforestación sufrida por la selva amazónica brasileña en el periodo que va de 1988 a 2016. En este sentido, la obra se encuadra dentro de nuestra sub-serie «Historia Natural», que responde a este tipo de preocupaciones medioambientales. No obstante, el título que rubrica este mural y que fija su significado apunta a una visión ecofeminista del hecho histórico. 

La identificación de la mujer con la naturaleza, como madre, tiene un largo raigambre en nuestra tradición y ha sido reivindicada por el ecofeminismo espiritual y esencialista de autoras como Mary Daly o Charlene Spretnak. Una corriente mística que ha sido acusada por feministas socialistas de ahistórica, antiintelectual y esencialista. La desproporcionada exaltación del esencialimo femenino que hace Spretnak, por ejemplo, la lleva a establecer una esencia masculina asociada a lo malo, y una esencia femenina asociada a lo bueno. La autora llega a proponer una suerte de nueva religión con simbologías y rituales marcadamente místicos cuyo fondo es la representación de las conexiones entre las mujeres y la naturaleza. También Vandana Shiva, que recurre a la tradición hindú, promueve un paralelismo entre mujeres y naturaleza como productoras de vida.

Este es un debate abierto, pues la identificación mujer=naturaleza ha sido también pasada a crítica por ecofeministas constructivistas como Ynestra King, Karen Warren o María Mies. Karen Warren se cuestiona esta conexión entre dominación de la mujer y dominación de la naturaleza para asegurar que el dualismo mujer/naturaleza es un marco patriarcal, un marco conceptual opresivo que rige la lógica de la dominación. A la identificación conceptual mujer=naturaleza y hombre=cultura, se aplica una jeraquía valorativa en la que la razón está por encima de lo físico o natural —cuyo carácter salvaje ha de ser sometido por la razón y la cultura. De este modo se justifica la dominación sobre las mujeres-naturaleza. Como el género es una construcción social, la naturaleza también lo es, varían según las cultura y los periodos históricos, señala Warren. La feminización de la naturaleza y la naturalización de las mujeres ha sido crucial, por tanto, para la subordinación históricamente exitosa de ambas.

Sin duda, la construcción social y lingüística de la realidad tiene un importante papel en nuestra obra. El tema y título de este mural también puede ser analizado en este sentido. No es casual que hayamos escogido la selva amazónica para realizar nuestra metáfora. La toponimia del Río Amazonas apunta a una construcción social del imaginario colonizador. La voz «Amazonas» proviene de «río de las Amazonas», dado al Marañón por el conquistador Francisco de Orellana tras enfrentarse a una etnia local en la cual hombres y mujeres se defendían por igual. Orellana derivó el nombre del mito griego de las guerreras amazonas de Asia y África, narrado por Heródoto y Diodoro. 

Como señalan las geógrafas feministas Gibson-Graham, la identificación de la violación del cuerpo de la mujer y la violación de territorios vírgenes inherente al proceso de expansión capitalista —colonial primero y globalizador después—, es una metáfora recurrente en la literatura feminista sobre la violación —rape script. Estas autoras comentan a Sharon Marcus críticamente y señalan que los términos «violación» o «penetración» se utilizan de igual modo al hablar de la dominación capitalista en los territorios vírgenes como de la violación del cuerpo femenino. El cuerpo femenino, apuntan Gibson-Graham, se toma siempre como pasivo y vacío, como una oquedad que en la penetración violenta patriarcal capitalista es llenada por el macho. Sin embargo, en nuestra metáfora de la selva amazónica, la acción violenta de deforestación actúa a la inversa, vaciando lo que antes estaba repleto de vegetación. Es así que los diferentes años representados en el mural se muestran como huecos de afilados triángulos que dejan ver el color blanco de la pared, dentadas del capital en el frondoso pulmón del planeta. 

Como otros trabajos de esta serie de «geometría social», esta es una «pintura histórica». Se puede leer por tanto en clave diacrónica y vislumbrar las políticas medioambientales aplicadas por los y las dirigentes de Brasil. Parece claro, a la luz de la evolución del gráfico que sirve de fuente a este trabajo, que cualquier tipo de esencialismo radical que dibuje a la mujer como buena y al hombre como malo queda en entredicho. Tras casi dos décadas de medidas regulatorias que propiciaron una bajada muy notable en el índice de deforestación, en los últimos años se ha vuelto a un crecimiento similar a los años de mayor explotación capitalista del medio. La primera presidenta de la historia de la república brasileña, Dilma Rousseff, dejó sin efecto viejas reglas que contenían la deforestación y protegían millones de kilómetros cuadrados de riveras. Puede que algo tenga que ver en el asunto el hecho de que la expresidenta brasileña recibiera el 83% de sus donaciones de campaña para las elecciones de 2010 de corporaciones, principalmente de alimentos, agricultura, ingeniería y otros negocios que deberían beneficiarse de los proyectos de infraestructura en la Amazonia. «Este es un gobierno dispuesto a sacrificar los recursos por miles de años a cambio de unas pocas décadas de beneficios», declaró Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente y pionera del movimiento ambientalista en Brasil, que dimitió en el 2008 tras años de combate desde el ministerio frente al anti-ecologismo de Lula —como informa Martínez Alier. Su gestión y la de su sucesor Carlos Minc hicieron bajar el índice de deforestación en un 79%. Una tendencia que se vio radicalmente invertida bajo el mandato de Izabella Teixeira como ministra de Medio Ambiente de Dilma Rousseff. 

Obviamente, todos estos temas no se muestran explícitamente en la superficie de la obra mural que presentamos. Precisamente esta es una de las cuestiones que plantean las obras de nuestra «geometría social». Estamos convencidas de que toda obra de arte, contemporánea o del pasado, necesita un suplemento verbal para colmar su plena fruición. No basta para comprender el contenido de «Las Hilanderas» de Velázquez quedarse en la superficie, hay que conocer el mito de Aracne. Lo mismo podríamos decir de una obra de Kandinsky o de cualquier otro pintor abstracto. Es por eso que nuestras propuestas siempre tienen varias capas de sentido y de fruición estética. El espectador o espectadora puede quedarse en el primer nivel, en el de la percepción sensible —aesthesis— y disfrutar formalmente de la obra, o puede leer la cartela y encontrar su significado, o puede profundizar más y leer este texto. En cualquier caso, si unas simples formas abstractas dispuestas con gracia y proporción en un determinado contexto —como es el de esta exposición sobre arte hecho por mujeres en Canarias*— tienen la capacidad potencial de suscitar un debate más amplio —más allá de la importante labor que es añadir un poco de belleza visual a este mundo—, nuestro objetivo se habrá conseguido. Como una construcción social, todo concepto y toda obra de arte va más allá de sus meros elementos perceptuales, siempre traspasados también por preconcepciones experienciales. Estas obras abstractas que se leen son, por tanto, una invitación a la discusión, un estímulo sensible provocador de pensamiento y debate.

*En «+F Artistas post-conceptuales en Canarias 2000-2017». Comisariada por Gopi Sadarangani, Mari Carmen Rodríguez y Cristina Déniz. 

San Martín CCC. Las Palmas de Gran Canaria.

REFERENCIAS

GIBSON-GRAHAM, J.K. (1996), «The end of capitalism (as we know it). A Feminist critique of Political Economy». Minneapolis: University of Minnesota Press, 2006.

«Brasil retrocede en protección ambiental», en América Economía, 05 de Agosto de 2012, http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/sociedad/brasil-retrocede-en-proteccion-ambiental

GONZÁLEZ CONDE, Aurora, «Aproximación al movimiento ecofeminista. Un pensamiento en defensa de la emancipación.», http://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/18739/TFM_MEADH_Aurora_Gonzalvez_2010.pdf?sequence=1

MARTÍNEZ ALIER, Joan, «El ecologismo de los pobres, veinte años después: India, México y Perú», Universidad Autónoma de México, México, 3 de noviembre de 2009. http://studylib.es/doc/8387346/el-ecologismo-de-los-pobres–veinte-años-después

SPRETNAK, Charlene (1990), «Ecofeminism, our roots and flowering», en Diamond y Orestein (eds.) «Reweaving the World», Sierra books, San Francisco.

VANDANA, Shiva (1990) «Las mujeres en la naturaleza», en «Ecología y Feminsmo», Ed. Comares, Granada, p. 161.

WARREN, Karen (1998) «El poder y la promesa de un feminismo ecológico» en «Ecología y Feminsmo», Ed. Comares, Granada, pp. 117-146.

LUGAR:
San Martín CCC – CAAM, Las Palmas GC

FECHA:
2017